Poemas :  La felicidad
Es la felicidad una alimaña
de relucientes ojos que se esconde,
nadie sabe su cueva y corre y corre,
se nos va de las manos y nos deja
dentro del pecho un rastro luminoso,
aqui y allí destella, brinca, vuelve
a desaparecer, torna a otra mata.
Alguien nos dice: Está
debajo de esas piedras, y cavamos,
entre los pliegues de un vestido azul
y vamos con muchachas por la oscuridad.
Del mar, de entre las olas, traen noticias...
Por encontrar la dicha
el hombre va a los bares,
mira a los astros con temblor y pone
el oído en la puerta por si pasa.
Mas es escurridiza
y parlanchina la felicidad,
ya los hombres les da
la hora del trabajo
buscando en tuberías,
revolviendo anaqueles;
en tabernas les da la madrugada,
les da la muerte y los encuentra en sótanos
cansados de indagar, de hurgar.
de escarbar entre nubes y ángeles,
de levantar cascotes y estudiar
Arqueología. Un poco escépticos
se tienden sobre el suelo y mueren.
Fuera, aún escucharán los mismos vientos,
los mismos pájaros que anuncian vida,
los árboles que crecen puntuales
en idénticos meses verdecidos.
y él sólo de pensarlo
se pudre más aprisa
o en un supremo esfuerzo
quiere brotar de nuevo,
porque allá afuera, otros como él,
hombres de sueños y de carne,
otros también, como él, espernazados,
aseguran haber visto pasar
a la felicidad y por sus huellas.
rtelucientes... a pocos metros.
Poeta

Poemas :  La doble imagen
Cuando me iba pensé en ti:
en la mirada de tu ojo triste
y en el temblor de tu ojo alegre;
porque cada pupila es la mitad de tu alma
y tu alma llora y ríe alternativamente
y nos dice que sí, que no, que sí,
y para cada instante tiene
una lágrima dulce y una lágrima amarga.

Al regresar pensaba en ti:
en la desesperada sonrisa de tu cuerpo;
tu cuerpo, una mitad tan niña y mitad tan mujer
-posibilidad de pasión y certeza de infancia-;
tu cuerpo, aún inconsciente de ser tan sólo tu cuerpo
cruzado y recorrido por arterias, por miedos,
por hoyuelos graciosos y gestos perdurables;
tu cuerpo, que en sí mismo se refleja y reclina
con el alma del agua mirándose a un espejo.

Al despertar aún pensaba en ti:
pensaba en el milagro desigual de tu voz,
belleza cuya niñez permite comprender tanta espera,
comprender que no es vana la pasión de escucharte,
que todas las palabras dichas por ti hasta ahora
son la mitad tan sólo, son el claro hemisferio
de este mar silencioso que aún en ti permanece
creándose y oculto para un día clarísimo
donde voz y silencio serán dación de gracia.
Ay, sonido que nace como un mimado sueño,
¿con qué temblor mereceremos
esa fluencia absolutoria?

Cuerpo, voz y mirada que son mitad tan sólo
de un designio más alto que este destino nuestro:
la miseria no podrá derrotarlos; la desdicha
no ha de usurpar su lento continuar azulándonos,
porque al dolor y al miedo
vencieron simplemente existiendo,
y la mitad de su alma, la mitad de su sangre,
la mitad de su vida
son la justificable persuasión de la gracia:
rosa con que engañamos
a nuestra sombra en la tierra,
camino que elegimos para andar hasta Dios.
Poeta

Poemas :  La amada indefinible
No podría encontrar la verdadera
palabra que trazara tu figura.
Y a veces le pregunto a mi amargura:
¿Cómo era, Dios mío, cómo era?

¿Era un ángel que vino en primavera
en forma de azucena que perdura?
¿Un poco de candor entre la impura
materia terrenal, perecedera?

Mas por mucho que quiero, no defino
su encanto inmaterial, ese secreto
que encierra su mirar esmeraldino:

Y la llamo Azucena, Estrella, Rosa,
sin que en ningún vocablo halle completo
el perfume de su alma misteriosa.
Poeta

Poemas :  Junio
Mas que amor lo que el verano trae es quimeras,
deseos que se confunden en las manos, afanes que la tarde
acaba diluyendo. El verano comienza en una ola
que rompe por sorpresa el sonido, luego espuma, sólo
espuma nos queda en los pies donde vaga la mirada
perdida.

El verano es un canto deshecho en las orillas,
sirenas sorprendidas, náyades, deidades dispuestas
al sacrificio, surgen de la más íntima dignidad de las aguas,
sirenas nuevamente suben las escotillas, el saxo se pregunta
por el trayecto del caza que en el cielo, no lejos, ilumina la playa
de pólvora y gemido. Luego la sangre viene a invadir los océanos,
acaba por abrir las playas al vacío y el hombre aquel, caído,
cencido por el tiempo, otra vez incorpora su fuerza
a las fuerzas que duermen en la arena. Un hombre cae
cada vez que el verano avanza por la orilla, un hombre
vencido a cada instante del odio de los elfos, delodio
en las esquinas expuesto.

Nace el verano y más que amor lo que llega
es la vida, otra vez resbalando desde nuestro costado donde heridas
profundas se han hecho laberintos, donde pueden venablos acudir.
Más que amor, el verano nos deja renovada la soledad que flota
como escarcha de fuego, ceniza para siempre
y desde siempre, en los labios.

De "Elegía y no"
Poeta

Poemas :  Itinerario simple de tu ausencia
Hoy no has venido al parque.
Podría ponerme a recoger del suelo
la luz desorientada y sin objeto
que ha caído en tu banco.
Para qué voy a hablar
si no está tu silencio.
Para qué he de mirar sin tu mirada.
Y este reloj del corazón que espera
golpeando y doliendo.

Esta noche de luna, y tú, lejana.
Necesito a mi lado tus preguntas
y encontrarte en el aire vuelta brasa,
vuelta una llama dulce,
vuelta silencio y regazo,
vuelta noche y reposo, como cuando
guiábamos la luna nuestra hasta la casa.

Qué manojo de rosas olvidadas.
Qué tibia pluma y mansa luz,
tu cuerpo como un árbol,
como un árbol gritando,
con tanto poro abierto, con tanta sangre
en olas dulces elevándose.
Oh, sagrado torrente del naufragio.
Cómo amaría perderme
y encontrarte.
Poeta

Poemas :  Ilusión enternecida
¿Por qué tuve que amarte sin medida
si conquistar tu amor es imposible?
¿Por qué sufrir esta pasión terrible
sabiendo que la lucha está perdida?

No logra la ilusión enternecida
penetrar en tu alma inconmovible,
ni la emoción que brota incontenible
conmover tu ilusión adormecida.

Y aunque luchar sin término no arredra
al corazón que vibra emocionado
en la ilusión que crece como hiedra…

¡Cómo duele saber que ha fracasado
en conquistar tu corazón de piedra
mi pobre corazón enamorado!
Poeta

Poemas :  Historia de tu ausencia
Si ahora digo amor tal vez no diga
que la ausencia me mira del fondo de tus ojos,
que aquí estuvimos juntos, que fue hermoso
y que el sol conocía tu perfil de memoria.
Tal vez sea imposible que alguien sepa lo claro,
la luz que fue llevarte de la mano pequeña
como a un tallo mecido por un viento de música
hacia los territorios donde aguarda el silencio.

Y ya que estás distante,
qué pensarán los árboles
qué dirán las canciones,
cómo verá la noche mi soledad de río;
dónde pondrán su ronda los niños de la tarde,
adónde irán los pájaros sin tu risa y mi silbo
y la calle tan sola con sus puertas inútiles
y las sombras sin besos
y los perros perdidos;
ahora que la ausencia me interrumpe la boca,
ahora que me esperas tan allá de los niños.

Se nos ha muerto el año.
Yo le veo el invierno
hecho de un sólo frío,
de un solo tajo solo
a la mitad de agosto,
de una dura distancia...
larga, definitiva.
Porque de pronto sobran los barcos,
los andenes
y de pronto este rumbo ya no tiene sentido
como si nadie fuera hacia ninguna parte
o alguien hubiera muerto a mitad de camino.

Alguien.
Mi voz. Tu pelo. Las cosas que no dije.
La flor de tu vestido.
Se nos ha muerto el año donde dejé tu nombre
para que recobrara su condición de estío.

Ya no sé,
nunca entiendo estas precarias sílabas,
cosas que no recuerdo de pronto me dominan:
¿te dije que tenías la piel como de humo?
¿que de estarme en tus ojos me conozco el origen?
¿te he enseñado el misterio de los árboles solos?
¿sabes ya que tus manos son dos siestas dormidas?

No sé,
nunca recuerdo tanta distancia,
tanta canción que no he cantado
cuando anduvimos juntos.
Me dolería mucho no haberte dicho todo
lo que llevo en la boca casi como otra risa.
Poeta

Poemas :  Guitarra
Esa cadera y codo en catarata.
Esa pelvis de aire y de madera,
su luna de brocal o de pulsera.
Su femenina indefensión de cata.

Un caracol de dedos le dilata
su jungla lineal de cabellera.
Y el bordón es un pájaro que espera
unos tallos de viento y hojalata.

Rasgada entre los bucles del fandango,
subiendo un chamariz de seguiriya
o muerta en abandono por el tango.

Sajada en espirales de boleros,
nudo rizado, música que anilla
pulsos entusiasmados de jilgueros.

De "Los viejos mitos del asombro"
Poeta

Poemas :  Fueron tus manos tercas...
Fueron tus manos tercas y
desnudas
las que me deshojaron.
Yo fui la eterna margarita
del sí y del no:
pétalo a pétalo
talada en tu cintura.
Toda ya cicatriz
abierta hacia la lluvia.
Poeta

Poemas :  Esa puerta
Esa puerta de mármol, esa losa
que cae sobre mi alma
si ando, donde me voy dejando
nudillos, nudos, manos...
He de tirarla abajo.
Esa madera joven, en la que me he
clavado, con ranuras
estrechas, con bisagras gigantes,
que envuelta de recuerdos
me sale siempre al paso...
He de tirarla abajo.
Esa puerta que llama cuando sigo
adelante, esa puerta que avanza
cuando yo me he parado. Esa puerta
que escucha cuando yo estoy
llamando...
Esa puerta -que es mía-
he de tirarla abajo.

De "El gato junto al agua"
Poeta