|
|
|
Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me habrieron de pronto como ramo de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quité la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo, el cinturón con revólver. Ella, sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracoles tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frio. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montado en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena, yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy: como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande, de raso pajizo, y no quise enamorarme porque, teniendo marido, me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río.
|
Poeta
|
|
|
|
Adiós para siempre, mitad de mi vida, un alma tan sólo teníamos los dos; mas hoy es preciso que esta alma divida la amarga palabra del último adiós.
¿Por qué nos separan? ¿No saben acaso que pasa la vida cual pasa la flor? Cruzamos el mundo como aves de paso... Mañana la tumba, ¿por qué hoy el dolor?
¿La dicha secreta de dos que se adoran enoja a los cielos y es fuerza sufrir? ¿Tan sólo son gratas las almas que lloran al torvo destino?...¿La ley es morir?
¿Quién es el destino?...Te arroja en mis brazos, en mi alma te imprime, te infunde en mi ser, y bárbaro luego, me arranca a pedazos el alma y la vida contigo...¿Por qué?
Adiós...,es preciso. No llores...,y parte. La dicha de vernos nos quitan, no más; pero un solo instante dejar de adorarte, hacer que te olvide, ¿lo pueden?...¡Jamás!
Con lazos eternos nos hemos unido; en vano el destino nos hiere a los dos... ¡Las almas que se aman no tienen olvido, no tienen ausencia, no tienen adiós!
|
Poeta
|
|
|
|
Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una fontana fluía dentro de mi corazón. Di, ¿por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí, manantial de nueva vida de donde nunca bebí?
Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una colmena tenía dentro de mi corazón; y las doradas abejas iban fabricando en él, con las amarguras viejas, blanca cera y dulce miel.
Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que un ardiente sol lucía dentro de mi corazón. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar, y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar.
Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón.
|
Poeta
|
|
|
|
Te digo adiós y acaso te quiero todavía. No sé si he de olvidarte, pero te digo adiós. No sé si me quisiste… No sé si te quería… O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste y apasionado y loco me lo sembré en el alma para quererte a ti. No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco, pero si sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo y el corazón me dice que no te olvidaré; pero al quedarme solo, sabiendo que te pierdo, tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida mi más hermoso sueño muere dentro de mí… Pero te digo adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.
|
Poeta
|
|
|
|
Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tan sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas... Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
|
Poeta
|
|
|
|
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: ``La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.´´
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
|
Poeta
|
|
|
|
Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
|
Poeta
|
|
|
|
Bailo
A veces yo bailo en fados Con la noche caendo alta Los mares yo paso a nados Cuando contemplo tu alma Tengo gusto por mirar-te Em oceanos del sueños En guitarras del timbre raro E oídos de tu nombre
A veces yo bailo en fiestas Con la noche caendo alta En pautas que hacen corus Nasciendo tan bienamado Tengo gusto por mirar-te Em paisajes tan distintas Arriba los cielos se fuéran E a mi solo resta tu íman
Nina Araújo
|
Poeta
|
|
|
|
el silencio amotina en mi ser pardacento me involucra En Estados lamacentos
formas mí el deseo me amarra el pasado me detener esto…
El silencio me mata el futuro!
|
Poeta
|
|
|
|
Esto es lo tiempo del cielo y del mar hasta el horizonte Esto es lo tiempo donde el cuerpo y el alma se detén al mismo tiempo y en la misma cuna de sueños y de deseos Esto es lo tiempo de la palabra desnuda que en tus gestos se dicen y en tus besos se hacen Esto es lo tiempo del día allá del crepúsculo y del noche allá del amanecer Esto es lo tiempo de las horas lejas y olvidadas
Esto es lo tiempo en que no pasa nada porque nada tiene que pasar.
|
Poeta
|
|