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Te digo adiós y acaso te quiero todavía. No sé si he de olvidarte, pero te digo adiós. No sé si me quisiste… No sé si te quería… O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste y apasionado y loco me lo sembré en el alma para quererte a ti. No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco, pero si sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo y el corazón me dice que no te olvidaré; pero al quedarme solo, sabiendo que te pierdo, tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós y acaso con esta despedida mi más hermoso sueño muere dentro de mí… Pero te digo adiós para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.
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Poeta
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Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida, ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje la miel o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales coseché siempre rosas.
Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tan sólo noches buenas; y en cambio tuve algunas santamente serenas... Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!
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Poeta
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Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: ``La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.´´
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oir la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
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Poeta
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Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
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Poeta
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Bailo
A veces yo bailo en fados Con la noche caendo alta Los mares yo paso a nados Cuando contemplo tu alma Tengo gusto por mirar-te Em oceanos del sueños En guitarras del timbre raro E oídos de tu nombre
A veces yo bailo en fiestas Con la noche caendo alta En pautas que hacen corus Nasciendo tan bienamado Tengo gusto por mirar-te Em paisajes tan distintas Arriba los cielos se fuéran E a mi solo resta tu íman
Nina Araújo
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Poeta
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el silencio amotina en mi ser pardacento me involucra En Estados lamacentos
formas mí el deseo me amarra el pasado me detener esto…
El silencio me mata el futuro!
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Poeta
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Esto es lo tiempo del cielo y del mar hasta el horizonte Esto es lo tiempo donde el cuerpo y el alma se detén al mismo tiempo y en la misma cuna de sueños y de deseos Esto es lo tiempo de la palabra desnuda que en tus gestos se dicen y en tus besos se hacen Esto es lo tiempo del día allá del crepúsculo y del noche allá del amanecer Esto es lo tiempo de las horas lejas y olvidadas
Esto es lo tiempo en que no pasa nada porque nada tiene que pasar.
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Poeta
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El Gitano
No deseo más tu perfume Porque ya no lo tengo tu casa E ni cambio el corazón Por mil recuerdos de ti Tu eres un Louvre con Goya Mi amañecer sin ventanas Un xiste perfecto de Troya E mi rubor de semana Yo veo tu color en memória Dançar libre con mi rima Por la quintessência de Gaia Por Bolshois de ballerina Amo tu vigor prayano Peleando sóis despácio En algún paso-doble gitano Bailando sin sombra o cansaço Amo tu primor bolero E tu beso tan arisco Em tu colo aún espero Singrar por los mares sin risco.
Nina Araújo
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Poeta
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"Cuidados, ¿qué me queréis? tened un poco la rienda; que no podréis derribar lo menos de mi firmeza. Entre el amor y vosotros hay notable diferencia: que el amor tiene por gloria lo que vosotros por pena. Pensaréis que me obligáis en hacer que no lo tenga: ¿quién os engaña, cuidados, si descanso en padecerla? Para cuidaos os quiero; que no puede ser que os quiera para descanso quien ama, para cuidados quien cela. Cuando contemplo, Amarilis, en tu divina belleza, tanto gusto de los males, que de los bienes me pesa. Los desdenes de tus ojos agradezco por fineza. ¡Que nueva invención de amor que los disgustos se deban! A tal extremo he llegado, que estimo que me aborrescas, por ver si puede mi amor satisfacerse de penas. Y con pensar que te obligo aún no quiero que lo sepas, porque el verdadero amante sólo de su amor se premia. Pero mira ¡qué desdicha! que tal vez en esta ausencia no me alivia tu hermosura por imaginar mi ofensa."
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Poeta
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Juana Inés de Asbaje y Ramirez de Santillana, conocida como Sor Juana inés de la Cruz, nació en San Miguel Nepantla, en Mexico, el 12 de noviembre de 1651(se presume). Fue una religiosa catolica, poeta y dramaturga novahispana, por la importancia de su obra, recibió los sobrenombres de el Fenix de América y La Decima Musa. Era hija ilegítima, su madre fue la criolla Isabel Ramirez de Santillana y su padre Pedro Manuel de Asbaje y Vargas Machuca, militar español de Vergara, en la provincia vasca de Guipúzcoa. A prendió "nahuatl"con sus vecinos. Descubrió la biblioteca de su abuelo y asi se aficionó a los libros.Aprendió todo cuanto era conocido en su época, es decir, leyó a los clasicos griegos y romanos, y la teología del momento. Aprendió latín de autodidacta en veinte lecciones, a saber en los datos que se mencionan en algunas de sus obras, escuchando las clases que eran impartidas a su hermana, a escondidas. De joven estuvo en la corte virreinal mexicana, y de este tiempo hay muy pocos datos biográficos, aunque se sabe que fue dama de la Virreina Marquesa de Mancera. Quiso ir a la Universidad, y en algún momento le pasó por la cabeza vestirse de hombre, pero después decidió que era menos descabellado meterse a monja. Después de un intento fallido con las Carmelitas, cuya regla era de una rigidez extrema que la llevó a un periodo de convalecencia, ingresó en la Orden de las Jerónimas, donde la disciplina era más relajada. Tenía una celda de dos pisos y sirvienta. Allí se pasó la vida, escribiendo versos sacros y profanos, villancicos cada Navidad, autos sacramentales y dos comedias de capa y espada. También sirvió como administradora del convento, con buen tino, Su Confesor, el Jesuita Antonio Nuñez de Miranda le reprochó mucho que escribiese, labor que creía vedada para la mujer, lo que junto con el frecuente contacto con las más altas personalidades de la época debido a su gran fama intelectual, desencadenó las iras de éste, ante lo que ella, bajo la protección de la Virreina, Marquesa de la Laguna decidió rechazarlo como confesor. Esta amistad con las Virreinas queda plasmada en versos que usando el código del amor cortés han llevado a una erronea interpretación de las mismas, en aras de ciertas tendencias homoxesuales. A las dos que coincidieron temporalmente con ella les escribó poemas bastante encendidos, y a una le dedicó un retrato y un anillo. Fue precisamente una de las Virreinas la primera en publicar poemas de Sor Juana. Sor Juana se vió involucrada en una disputa teológica, a raiz de una critica privada que realizó de un sermón del muy conocido predicador de la época Antonio Vieira, que fue publicada por el obispo de Puebla Manuel Fernandez de Santacruz, quién la prologó bajo el seudónimo de Sor Filotea, lo que provocó la reacción de la poetisa a través del escrito "Respuesta a Sor Filotea", donde hace una encendida defensa de la labor intelectual de la mujer. Poco antes de su muerte, Sor Juana fue obligada por su confesor a deshacerse de su biblioteca y su colección de instrumentos musicales y científicos. Recuérdese que en su tiempo la Santa Inquisición estabaa activa. Fallece, victima de una epidemia el 17 de abril de 1695 a los 43 años de edad, en Ciudad de Mexico. Entre sus obras se cuentan poemas galantes y poemas de vestíbulo sobre pies o consonancias sugeridos por otros, letras para cantarse en diversas celebraciones religiosas, y dos comedias llamadas "Amor es más laberinto" y "Los empeños de una casa". Según ella, casi todo lo escrito era por encargo y la única cosa que escribió por gusto propio es un poema filosófico llamado "Primer sueño." Se trata de una alegoría de varios cientos de lineas, con forma de silva,a propósito del ansia de saber, el vuelo del pensamiento y su consecuente trágica caída. Sor Juana también escribió un tratado de música, llamado"El caracol", que se encuentra extraviado. El estudio de más autoridad sobre Sor Juana fue escrito por Octavio Paz, y se titula "Sor Juana Inés de la Cruz o las tramas de la Fé".
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Poeta
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