El latido del pecho modificó el ritmo del corazón mientras las emociones como oraciones fueron alterando la razón.
Los ángeles de luz aparecieron en las colinas por donde sube la ilusión que apresura al destino para seguir el camino entre el miedo y el espino.
Las fantasías en los valles de sollozos buscan purificar las amarguras de las horas y los días que en soledades y silencios viven sin pasiones y sin gozos.
Los latidos del pecho santifican con sus ecos los lamentos secos de las palabras y secretos que se perdieron en los retos
Vengo de un cielo perdido donde la ausencia del amor clama venganza en el corazón mientras la lluvia de estrellas quema al recuerdo vencido por la tormenta de la pasión.
Vengo de donde la pseudo espiritualidad se transforma en poder paranoico y la mente cautiva se niega a la libertad.
Vengo de donde el cielo fue fragmentado por la tormenta del tiempo y su cuerpo clama piedad al amor.
Vengo de dónde la inspiración con el insinuante cortejo de los labios de fuego quema toda moderación.
Vengo del cielo desmembrado dónde la ausencia del amor clama venganza en el corazón Mientras el llanto alimenta a la tormenta cerebral.
Vengo de dónde el poder paranoico ha transformado la libertad de la mente en loca cautiva.
Vengo de donde la tormenta del tiempo llena al cuerpo de infección infernal esa que quita la sonrisa de los labios y quema lentamente la ilusión del alma
Enrique Canchola Martínez 26 de diciembre de 2023 .
Las paradojas de la percepción subjetiva de la presencia y la ausencia de los llenos y vacíos engañan a los órganos de los sentidos.
Los Qualia construidos por la mirada seductora altera sin piedad la razón del constructo emocional los labios tiernos y carnosos de escultura angelical llenan los vacíos de la ilusión placentera terrenal.
La paradoja de la onda latido del corazón altera el pensamiento y alegra a la locura dependiendo del experimento del amor cuando se percibe la silueta de la tentación.
la superposición y entrelazamiento de la locura y del amor codifican lenguajes binarios difíciles de comprender.
Trazos Quiero estar, en tus besos. Quiero estar, en tus bazos. Que acaricies mi alma. Que el pincel, haga trazos, de mágicos, colores, en tu mágico, lienzo.
Las flores de mi pensamiento son para ti guárdalas amada mía llevan en sus pétalos el hondo sentimiento de amarte para siempre con la pasión y con ternura que conforman mi locura
Las papilas hambrientas de mis deseos anhelan beber el dulce licor embriagador de tus glándulas salivales. Mis papilas caliciformes quieren sentir la embriaguez del roce de tu lengua en celo y mis papilas filiformes quieren saborear el trémulo suspiro del aliento de tu deseo famélico. Mis papilas fungiformes gritan en busca de tus besos frenéticos llenos de húmedo calor.
Eres el pincel de tu vida El pincel que pinta el lienzo de la vida está en cada uno de tus pensamientos, pinta este día obras maravillosas que llenen de emoción y de alegría tu vida y llenen de pasión tu alma. Pinta el lienzo con tu sonrisa sensual adornada con la belleza de tus labios en flor. Da pinceladas de alegría con el movimiento de tus caderas frondosas que mueven al viento travieso y lo llenan de pasión con la fragancia erotizante de tu cuerpo y tu candor. Deja que los cúmulos de tus formas alegren el sendero como las nubes al cielo Deja que tu pensamiento pinte al sentimiento que llena de delirio a la corteza cerebral. Enrique Canchola 16 de agosto de 2023
Pensarte es poder Acariciar tu boca Y tus ojos Con los bucles Ansiosos Y extendidos De mi mente Conducidos Por mi memoria Que se columpia En los lazos Eróticos De tu mirada pensarte es acariciar el pensamiento de tu piel
En el sendero de suspiros Se desata el torbellino De los arrebatos emocionales Nada los controla Solo hay pasión desenfrenada Un vendaval de sentimientos Enloquecedores.
La mente en plena ebullición Como volcán en erupción Se consume.
En cada arrebato un torrente de palabras salen desbocadas en busca de consuelo.
Los arrebatos emocionales Son un remolino en la montaña de pasiones
Las emociones Como torbellino Invaden los delirios de la mente En busca de la montaña ardiente Donde nace la pasión desequilibrante.