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En huesos de sal, ni la hidráulica orquídea podrá revivir.
Yo no sé porqué, nostalgia y alegría lloran arrabales.
Pues soy de barro, y un adiós tan incierto nunca de polvo será.
Quizá sea está una historia ilógica tan truncada del destino
llena de ritmo de luz y avernos, canto y no canto por cantar.
Es la exactitud en la potestad tuya para besarme. Dijo adiós, como tú has dicho antes, sin remordimientos. El mismo adiós Que despedaza esa Vida tan mía.
Quisiera hablar pero acaricio el vacío de las palabras,
la pantomima de los avernos Para deslumbrar faltan
el sol y rosas oscuras que hierven en sordidez plena.
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Poeta
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