En La Nebulosa en la vía. De las ecuaciones voluptuosas de los cosenos. En La superficie helada desfilaba un féretro. Mientras llegaban tres aires tristes. A los pies cubiertos del camino. Noches caídas al filo de una hoja. Sombreando de amarillo el paisaje.
Otoño bajo de estatura descansando. El dodecaedro resbala extasiado. En paz completa la esquina enorme. De la voz carnal de los cajones. Al peso algebráico del sueño variable. Bruscamente estremecidos palpitares. Antes enamorada conmutativa.
Con la visión sumergida interrogante. En los suspiros rectangulares. Contemplando estaba la curiosidad esquiva. Al momento magnético del cortejar. Llegó húmeda sin ser la cosecante. El tumulto del diapasón que emana. El amor a su lado en paralelo. Los cándidos rostros etiquetados de improviso. En la pasión de la curva por el cilindro.
¡Láctea la vía vacante!...Astro y cometa. Otra vez, los dedos lanzan las manos. En la mesa al hombro envuelto en fichas. Por el solemne reproche que rebotan. Los rincones sucios al derrumbarse. La indiferencia oficinista lenta. Con todo el yo que nos sepulta. Por el áspero alfiler inesperado. ¡En el tú que olvido a diario!. ¡En el hacer un relámpago grisáceo!. Por el aparador de las terrazas meciendo. ¡Quedan campaneados mil silencios!. Anegadas las ausencias ignoradas. ¡Al desdoro del afilado fondo!.
Vacante. Láctea. ¡Vía desastrada!. La superficie. Un féretro. Desfilaba. Helada.
Del cuento, desalada historia, secreta del azúcar.
No preciso ataduras con lazos de papel, que requieran promesas de viento y oropel; Solo preciso estar atada por tus besos, y declararte mi amor... en versos confesos!!
Sentí un profundo frió en el corazón, si un poeta se va el amor queda desamparado, las palabras no riman y los corazones dejan sus lágrimas por el silencio, no te leen, no me leen, seguramente Están felices y olvidan no por descuido, que aquí estamos los que escribimos a sus almas, los que olvidados en rincones en medio de humo, pensamos en sus penas y recordamos sus alegrías, no te vayas amigo haces falta en los viajes a la luna, en las miradas al cielo y en los pasos sin luz.
Era yo un gran árbol tan lleno de vida, tan seguro y firme me sentía dueño del suelo donde había nacido y crecido, con mis raíces , gajos y tallos fuertes, mis hojas verdes con bellas flores que realzaba mi condición de árbol.
Las semillas que caían de mi enorme cuerpo, sobre el suelo Fértil del bosque donde vivía, con su brote daban testimonio, de lo poderoso que era y que no me iría a extinguir pero no todos los cuentos tienen un final feliz.
Una mañana de verano me despertó los ruidos de camiones y maquina Que llegaban por mí, no sirvió de nada toda mi belleza, todo mi verdor, la sombra que los gajos saliente de mi cuerpo daban a mi alrededor, o el oxigeno que mi existir brindaba a los pulmones de aquellos que me estaban destruyendo sin importarles .
Arrasaron con todo sin dejar nada de lo que fuera mi especie en todo el bosque o lo que fue algún día un bosque, destruyeron mis pequeños brotecitos y todo a su paso hasta llegar a mí, de mis hojas caían gotas enormes ,pensaron que era agua acumuladas de lluvias pasadas, no entendías que sus cortes me dolían y que yo estaba llorando.
Tanto sufría en mi despedida de esta vida, que la savia emanada de tallos y gajos no era mas que sangre verde que desprendidas de mis venas de árbol salían. Pedazo a pedazo me fueron cortando y por completo me destruyeron hoy quizás nadie ya recuerde que estuve allí en ese bosque que tampoco esta y los que aun me recuerda ya se acostumbraron a mi ausencia . Adiós verde bosque, adiós cielo azul, adiós a aquellos que se refugiaban, bajo de mi sombra y disfrutaban de la belleza de mis flores en primavera y adiós a aquellas parejitas de enamorados que jugaban a esconderse detrás mío, en fin a dios a todos los que hice feliz con mi existir.
cuidemos a la naturaleza si queremos vivir mejor y amamos a nuestro planeta.