Prosas poéticas :  Jardines con Espejos.
Jardines con Espejos.


Jardines con espejos. Fragilidad y belleza. Precipicios y fuentes. Marcos de oro labrado y barroco. Rococós marcos de carey verde. Inmensos espejos circulares. Fuentes espejos y espejos fuentes. Rosas y sorpresa. Jardines con espejos. Paseos bajo la umbría rematados con espejos, fuentes con caleidoscopías. Salamandras de azulejos, precipicios que terminan en cascadas, laberintos de agua, surtidores de fuego, pirámides de cristal irisado, balaustradas llenas de crisantemos, naranjas, amarillos, rosas, ánemonas rojas, bancales llenos de amapolas, rocallas exquisitas poseídas por las petunias, jardines con cactus, y espejos. Locura y crisoberilo. Agua y reflejo del agua, agua y reflejo del reflejo, transposición y espejismo, sombra y claroscuros, madreselvas frías, y madreselvas calientes, arroyuelos llenos de luz, mármoles y ámbares. Estanques llenos de shubukins. Acuarios bajos los magnolios. Tintineo de cascabeles y grillos, bajo acordes argénteos. La luna se asoma a la luna, el sol se abrasa de sol, centellas y agua perfumada, brillos aúreos, estatuas de oro macizo, lirios para plazoletas con fuego. Jardines con espejos. Fuentes venecianas. Buganvillas naranjas y rosas, crisantemos y campánulas, marcos de carey labrado, la sorpresa al final del laberinto, cintas fosforescentes, uvas que caen desde el techo, orquídeas negras y rosas. Dragones que echan agua por la boca, inmensos dragones de fuego y oro, con el escorzo retorcido, scherzo musical fantasmagórico, Nínives de perfume, Babilonias de rosas, Jerusalenes de lirios. Absoluta fragilidad y absoluta belleza, bailarines al borde del precipicio, equilibristas de circo, fuentes rojas y azules, fuentes verdes, fuentes de cristal y topacio. Lagos de malaquita fundida. Plenilunios bajo el mediodía. Rojos fluorescentes, naranjas aterradores, violetas maravillosos. Reflejos y deslumbramiento. Jardines con espejos. Botellas atrapando el sol. Fuentes en eterna cacería de la luna. Selene muerta, Helios herido, que huye bajo la sombra de las moreras, y pide agua donde mojarse los ojos, celestiales turquesas, índigos furiosos. Templetes donde las arpas se enfrentan, en un duelo de centellas lilas, y lilas al final de los estanques. Equilibrio imposible. Un Jardín que durara un minuto. Antes del ataque de los bárbaros. Orgasmos de luz. Clímax de sombras. Helechos y mirlos. Un Jardín que durara un minuto, y fuera recordado por un siglo.

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Francisco Antonio Ruiz Caballero. (lo malo es que los chavales se dedicarían a romper a pedradas, o a naranjazos, los espejos).
Poeta

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