Textos :  ENTREVISTA CON EL DIABLO (8a. entrega)
:evil PRIMER ENCUENTRO: Aquella misma tarde, después de una cena frugal, se retiró a su celda. Después de media hora, se pusó a recitar, la última parte de la "Liturgia de las horas". Me hicé la santa cruz y comencé: "..Jesús, luz de luz, sin ocaso tu iluminas las tinieblas, en la noche del mundo. En ti, Santo Señor buscamos descanso de la fatiga humana, al fin del día...".
Noté está vez, que cuanto más iba adelante, más crecía en mi el deseo de retrasar aquella oración habitual. Sentidos y gustos nuevos fluían de aquella palabra antigua y simple.
Al fin, besé el brevario y lo pusé aparte. Y ahora qué hago?.
Volteándome, mi mirada se encontró con la imagen de la Virgen, ante la cual, en la tarde había ido a orar. Quizé entretenerme con ella, tomé el rosario de mi bolsillo, me hicé la señal de la cruz. Las Aves Marías sonaban dulces, como una íntima toma de contacto con Ella.
No había terminado aún la primera decena del rosario, y ya me hallaba sentado, y con la pluma en la mano. Comenzar algo sobre aquella diablura. No tenía nada concreto en mi cabeza, y la fantasía, no me ayudaba.
Tomé el papel y, escribí en principio: "ENTREVISTA CON SATANAS". No corregí, mejor decir con el maligno.
En aquel mismo momento, sentí un gran escalofrío que, me recorrió toda la columna vertebral, era una imprevista sacudida de frío que
me envolvió, por entero. Al lado de la escribanía,
a la izquierda había una ventana abierta, me levanté para cerrarla, pero advertí algo anormal,
el aire que venía de afuera era caliente.
Me toqué las mejillas y la frente para comprobar si tenía fiebre, y tuve un extraño de miedo; me senté, permanecí un rato así, después intenté acostarme en la cama, parecía clavado, por un sentido de inercia total. Invoque mentalmente, a la Virgen María, que me miraba a unos metros de la pared, y sentí paz.
Mientras en mi interior daba gracias a Dios y a la Santísima Virgen, la silla, la escribanía, toda la habitación sufrieron un gran sobresalto misterioso.
De repente, se oyó una voz que dijó: "... tú has pedido verme...", no veía a nadie y, se oyó: "...aquí estoy...".
Era una voz lóbrega, áspera, metálica, no sabía precisar de dónde venía, pero desencadeno en un largo y fuerte escalofrío de un inmenso miedo. No podía respirar y, las fuerzas me abandonaban, pero pregunté:
Pero, quién eres tú?
No seas estúpido, "SOY YO".
En un ángulo de la escribanía había un rosario, instintivamente lo cogí, como si fuera un gran arma de defensa.
"...Tira fuera esa tontería, si quieres hablar conmigo..."
Tontería.
"...Excrementos de cabra colocados todos juntos...".
Si para tí son una tontería, yo lo beso y lo enrollo entorno a mi muñeca, como mi escudo de defensa. Veo que te causa miedo, bellaco.
"...Eso para mí es una guillotina...".
Cómo es qué has venido?
Quién te envió?
¡He sido obligado!
Por quién?
Por quién? Siguió un tenso silencio
Vamos, dime obligado por quién?
Por Aquélla, gritó con odio y un desprecio,indescriptibles.
Quién es ella?
No diré nunca su nombre.
Te quema?
Siento un odio infinito por ella.
Por qué la odias?
Porque es la criatura má alta y santa del universo, El la ha querido así para mi total desprecio, para que fuese mi más aplastante y poderosa humilllación.
Cómo es posible? Eres el padre de la mentira y has dicho una gran verdad. No te das cuenta que eso es una gran alabanza para Ella?
Mi pregunta quedó sin respuesta.

continua.............
13/10/12 delfín
Poeta

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